lunes, 23 de julio de 2012

La economía es el pueblo, así de fácil


Las empresas viven de la venta de sus servicios o productos. Si la gente tiene dinero gasta en los servicios y productos que considera mejor en calidad y presupuesto. Dichas personas no sólo cubren sus necesidades básicas con dichos servicios y productos, sino los hobbies y pasiones individuales necesitan de sus insumos además de tiempo para realizarlos. Somos más de 100 millones de mexicanos, si, por ejemplo, tuviéramos un aumento en nuestro ingreso del 30% la totalidad de dicho superávit llegaría sin duda a las empresas en cuestión, y sí la jornada laboral fuera realmente de 8 horas lo haría mucho más rápido. Si los habitantes pueden ahorrar el 10% de su ingreso estarán en posibilidad de usarlo en actividades que impulsarán determinantemente la economía local (por ende la nacional), pues el monto de dinero que gastarán será considerable. Al igual que a la hora de gastar, tendrán que invertir o comprar en lo más cercano a sus necesidades en equilibrio de calidad y precio. Si el mexicano tiene trabajo produce, eso da una base de dignidad, de pertenencia a la sociedad, a su barrio, a su familia. No es tan difícil, el dinero lo mueve el pueblo, la prole pues para que entendamos todos, no la Bolsa Mexicana de Valores con sus tranza-acciones que evaden cantidades monumentales de riqueza en impuestos; no los Bancos que usan el dinero que los incautos ahí guardan para todo y en todo menos México; no las cifras gélidas macroeconómicas de las instituciones gubernametales donde no hay alma de personas, si acaso ecos de sangre y desesperanza que se diluyen en aburridos y delirantes explicaciones fatuas sobre un México inexistente. La economía es el pueblo, así de fácil.

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