miércoles, 1 de agosto de 2012

LA CENSURA O DE QUIEN REALMENTE SE JUEGA LA VIDA INFORMANDO...

Carmen Aristegui, Lydia Cacho y Sanjuana Martínez en conferencia. foto A. Camacho.
Cuando publicas tu pensar sabes que habrás de encontrar diferencias en algún momento, son éstas las que nos permiten crecer ya sea defendiendo una opinión o reflexionando un argumento. Estaba en lo segundo por una diferencia con el periodista Aurelio Contreras acerca de la censura donde se me criticó por reduccionista. Tras releer mi facebookazo encontré verdad en cierto sentido y me dí a la tarea de reflexionar el porqué de mi animadversión con Pedro Ferriz de Con.

No hay mucho que decir con este personaje vendido de la peor forma al panismo recalcitrante pero sí por el tema de la censura. Aurelio vive en Veracruz y le ha tocado vivir como poblador y profesionista todas las implicaciones cuando se trastoca la libre expresión. Simplemente la sociedad pierde uno de sus pilares y el miedo se torna en medio de control, la vida ya no es la misma, menos en Xalapa que era un paraíso en todo sentido.

Tras reflexionar acepto que la censura es inadmisible en todo sentido, cuando las personas que con su trabajo y entendimiento de su entorno se vuelven voces válidas son silenciadas todos perdemos libertad. Son los periodistas quienes acercan la realidad a los habitantes, protegerlos es cuidarnos. A las personas que escriben ideas y sentires de muchas bocas debemos protegerlos porque nos ayudan a digerir los sucesos y a entender sus implicaciones. Tan sólo nombres como Lydia Cacho, Sanjuana Martínez, Jenaro Villamil (ciertamente populares por el tamaño de sus investigaciones) son personas a cuidar pues gracias a ellos se han destapado coladeras de corrupción y vicio que han ayudado a tener un país mejor informado, por ende mejor capacitado para reaccionar, al menos, es esos turbios temas. Además de los populares, están también los reporteros locales, los más vulnerables pues carecen de toda protección y desgraciadamente han sido el blanco más vulnerado por la delincuencia e interés de poder.

Debemos protegerlos, defender su profesión y causa pues ello significa protegernos  todos, es obligación hacerlo a toda costa, entendiéndose también que en los avances en la materia beneficien a los Carlos Loret, Yuriria Sierra e indefectiblemente a Ferriz de Con. La analogía perfecta reside en el SNTE y la coordinadora del quasimismo acrónimo. Los logros laborales conseguidos a fuego y sangre del CNTE con sus odiadas marchas y métodos son disfrutadas también por los del SNTE, sindicato obediente donde todo revoltoso ha sido silenciado.

Nada que ver estos opinólogos santannistas que venden su país por reconocimiento y un diminuto coto de poder comunicacional con periodistas del Estado como Zabludovsky u Ortega, entre otras cosas porque perro no come perro, o ¿alguien recuerda a Jacobo atacando tan vilmente a colegas como lo hizo Alatorre con Reforma? Alguna vez Guillermo Ortega, Lolita de la Vega o Guillermo Ochoa perdieron el control como descaradamente lo ha hecho Adela Micha o Jorge Garralda?

Tras reflexionar me queda claro que la censura es inadmisible, pero tiene sus niveles, sus formas y sus momentos. No hay punto de comparación entre quien pone los tamaños en el sartén para que en este país la injustica no se desboque, y quien pierde la chamba por desbocarse en salamerías mal calculadas. Sin debate no hay información, sin información no existe el bien común, tampoco la justicia y menos una política de Estado. Sin libertad de expresión no hay país.

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